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Los anclajes estructurales

Los anclajes estructurales

¿Qué tipos de anclajes estructurales podemos encontrarnos a la hora de llevar a cabo una instalación? Es muy importante que sean anclajes estructurales homologados y que hayan sido instalados de forma correcta siguiendo las disposiciones que marca el fabricante.

Sólo de este modo se garantiza la fiabilidad de los mismos respecto al trabajo seguro que realizan los usuarios.

¿QUÉ NORMAS REGULAN LOS ANCLAJES ESTRUCTURALES?

Directiva europea de productos de la construcción 89/106/CEE (DPC): entiende que un anclaje estructural tiene un fin permanente en una obra y cuyo objetivo es el de servir de base de la fijación para un dispositivo de anclaje.

EOTA (European Organisation for Technical Aprovals): son las normas por las que se rigen los anclajes estructurales.

DITE (Documento de Idoneidad Técnica Europeo): establece la correcta instalación, en que campos son específicos para su instalación y las especificaciones y requisitos de calidad.

En resumen, hemos visto que Directiva los regula y los define, el organismo europeo que los certifica y el certificado que nos debe guiar a la hora de una correcta selección y elección del tipo de anclaje estructural.



¿QUÉ SON LOS ANCLAJES ESTRUCTURALES Y QUÉ TIPOS EXISTEN?

En una definición global y menos concreta, podemos hacer una distinción general de los tipos de anclajes estructurales en:

Activos: es todo aquel anclaje que para que ejerza su trabajo debe ser introducido en un orificio previamente realizado conforme a las exigencias y características que marca el anclaje y el fabricante. Este anclaje actúa de soporte del dispositivo de anclaje. El trabajo de este anclaje se ejerce en las paredes del orificio mediante una presión lateral. Por ejemplo: Un anclaje mecánico de expansión.

Pasivos: calificamos como tal, aquel dispositivo de anclaje que se incorpora al soporte en el momento de su conformación. Por ejemplo: Un anclaje de espera en zapata de hormigón.

Mediante este artículo, nos ocuparemos en la parte de los anclajes estructurales activos. Si entramos en una subclasificación en la que focalizamos los anclajes en una distribución mas específica, podemos clasificarlos conforme a su forma de actuación o trabajo.

Anclaje mecánico de expansión

Los anclajes estructurales

Fuente: HILTI (Anclaje mecánico de expansión de HST2 BW)

+ Es necesario un orificio conforme a la métrica y longitud del anclaje.
La acción de expansión se lleva a cabo ejerciendo presión en las paredes laterales del orificio.
Podrán ser de dos tipos: mecánico o plástico.
Posee dos ventajas para el trabajador: bajo coste económico y rápida instalación.
La temperatura y otros factores climáticos no inciden o afectan a su instalación.
Debe ponerse mucha atención en el cono de rotura que pueda generar el anclaje durante su expansión y la tensión interna que generan.
La instalación no puede ser en el borde del bloque de hormigón.


Anclaje químico

Los anclajes estructurales

Fuente: HILTI (Anclaje mecánico de expansión de HIT-HY 290)

El orificio o taladro realizado se rellena de un elemento químico.
Cada tipo de químico necesita un tiempo para su solidificación.
Se adhiere a las paredes de orificio por presión que ejerce la varilla junto a la resina.
Es una buena opción debido a que no provoca tanto cono de rotura ni tensión interna y por lo tanto reducir la distancia entre anclajes estructurales.
Tiene una mayor capacidad de carga.
En caso de aplicarse en mampostería hueca es necesario introducir un tamiz para que consiga una mayor expansión dentro del bloque y una distribución homogénea del mismo.
Lo malo de este tipo de anclaje es que la limpieza del orificio debe ser muy importante al igual que la liberación de polvo (aunque ya hay en el mercado resinas que admiten trabajar con polvo) y su secado depende de temperaturas y condiciones atmosféricas.


Anclaje por forma o plástico

Los anclajes estructurales

Fuente: HILTI (Anclaje plástico HIJD con HDS)

Su instalación depende de que se introduzca en el orificio realizado y la deformación del mismo bloquea la salida.
No provoca ni presión en las paredes ni tensión interna generando cono de rotura.
Esto da lugar a la posibilidad de reducir la distancia de los anclajes estructurales en los montajes y aproximarse algo mas a los bordes del bloque.
El aspecto negativo no soporta altas cargas.



¿QUÉ ANCLAJE DEBE USARSE SEGÚN LA SUPERFICIE QUE SIRVE DE BASE?

Los anclajes estructurales

En el mercado nos encontramos una amplia gama de anclajes estructurales que nos permiten adaptarnos a las circunstancias de la instalación conforme a los materiales en los que vamos a realizar la instalación y posterior montaje.

El paramento más común y el mas idóneo es el hormigón. Pero ojo, no todos los hormigones pueden llegar a ser adecuados para poder realizar un anclaje. Es muy importante conocer su estado (dureza y resistencia) y saber si la zona en la que se va a realizar los anclajes estructurales, va a poder soportar esfuerzos tanto en cortadura como en extracción.

En caso de que sean bloques nuevos o mampostería, es preciso descartar el anclaje mecánico y decantarse directamente por un anclaje químico, pero siempre con tamiz.

Siempre que podamos y tengamos los recursos necesarios, lo ideal sería la realización una serie de ensayos de cargas, con el fin de cerciorarnos de la resistencia de cargas a extracción y tener plena seguridad de que los anclajes estructurales que vamos a realizar son seguros.



¿QUÉ ES LA CARGA GENERADA?

Las cargas que se generan en los anclajes estructurales pueden ser de dos tipos: a cortadura o rayadura y a extracción. Es muy importante saber las cargas mínimas y máximas que puedan soportar cada tipo de anclaje. Debemos tener en cuenta las condiciones de uso que nos marcan los fabricantes, al igual que los modelos, ya que cada anclaje tendrá sus características particulares.

Aunque haya anclajes mecánicos que parezcan iguales, es muy probable que no lo sean. Cada anclaje ha sido ensayado y certificado tanto para diferentes condiciones (temperatura, humedad, interior, exterior, corrosiones ...) así como para cada tipo de material sobre el que instalarlo (hormigón, mampostería, piedra, roca ...).

También debe tenerse en cuenta el número de usuarios que vayan a utilizar el anclaje. Esto marcará la elección del mismo, sin olvidar la capacidad de soportar las cargas que pueda generar una posible caída del usuario.

La capacidad de carga puede variar también conforme al cambio de temperaturas o condiciones climatológicas. Es por ello, que los materiales en los que se fabrican los anclajes estructurales deben ser capaces de resistir estas condiciones o cambios bruscos de temperatura. Que un anclaje pueda ser capaz de soportar los cambios atmosféricos, puede dar lugar o no a la formación de oxido o corrosión. El calor en verano es un factor que también puede afectar al anclaje, debido a que el llegar a alcanzar temperaturas muy altas al estar instalado en el exterior puede provocar deformaciones o cambios en los anclajes que lleven plásticos.

Es muy importante tener en cuenta las indicaciones de uso e instalación de cada anclaje conforme a lo estipulado por el fabricante y llevar a cabo la instalación conforme a las directrices que indica con el fin de garantizar su eficacia.


Gracias por leernos :-)



        

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Autor del blog SAME - Mejorando el espacio

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